Despidiendo el año y dando la bienvenida a otro a través del tiempo universal “calendario gregoriano”
¿Se han preguntado alguna vez por qué el año empieza en enero y termina en diciembre?
Fecha simbólica:

¡Érase una vez, en la mágica fecha del 31 de diciembre, un día que no solo marcaba el final de un año, sino también el emocionante comienzo de otro! Este relato nos transporta a través del tiempo y las tradiciones que giran en torno al misterioso calendario Gregoriano, conocido también como Romano o nuevo computo, según las fascinantes revelaciones de Uribe, R. (2022).
Historia del calendario

Nuestro viaje comienza en Lima, Perú, en el año 1584, cuando el calendario obtuvo su «oficialidad» gracias a un intrigante documento llamado «pragmática sobre los diez días del año con registro de Pregón». ¡Imagínate un pregonero gritando a todo pulmón para difundir este mensaje que algunos llamaban «la real cédula o pragmática»! Aunque impreso en México, este decreto se dispersó por todos los rincones de los virreinatos.
Estrategia Poderosa:
En 1603, la historia dio un giro cuando alguien decidió explicar matemáticamente cómo funcionaba este nuevo cómputo. El siglo XVI fue testigo de la conjunción de la imprenta del calendario, documentos oficiales y libros de matemáticas, formando un auténtico equipo que se esforzaba por llevar esta información a todos los rincones.
Uribe nos desvela que el calendario Gregoriano no es simplemente una sucesión de números y fechas; es una estrategia poderosa que corrigió el curso del sol, organizó territorios bajo el reinado de Felipe II y hasta estableció una suerte de «disciplina social». ¿Te imaginas a teólogos y astrónomos uniendo fuerzas en esta empresa?

Influencia en la vida social:

Aunque a veces lo pasamos por alto, el calendario Gregoriano nos susurra que el tiempo no solo es un concepto abstracto, sino el director de nuestras vidas sociales, incluso con la influencia de los planetas. Es como un cóctel global que mezcla culturas y tradiciones de diferentes lugares, una narrativa que une a la humanidad.
Y así, de Mesopotamia en el 2000 a.C., llegamos a la celebración de la Nochevieja, donde quemamos el año viejo y tejemos todo tipo de tradiciones. Todo esto se remonta al emperador Julio César, quien, en el año 46 a.C., decidió que el 1 de enero sería el día oficial para dar la bienvenida al nuevo año. Diferentes países, diversas formas de celebrar, pero todos compartiendo una historia rica y única. Y así, queridos lectores, concluye nuestro cuento del fascinante calendario Gregoriano. ⚖️


